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A los arrojados





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Solo una cosa vale en la vida, hacer lo que se quiera. No lo que guste, lo que se quiera.
Para eso hay que ser audaz y romper patrones, rever lo aprendido y eliminar lo innecesario, buscar nuevos caminos, peleearse, reirse, putear, excomulgarse de todas las religiones y parentescos, sacarse el maldito reloj de la cabeza, aceptar hasta que se quiera dejar de hacerlo, beber todo hasta que se quiera dejar de hacerlo, fumarse todo, matar al policía que hay dentro nuestra cabeza, que importe cada cosa, cagarse en todo, amar, olvidar, recordar, defenestrar personajes autoritarios de un dedo de frente, adiestradores, manipuladores, reglas, mandatos.
Despreciar los errores fundamentales que dictan los demás a modo de regla universal.
Entender que lo que llaman los valores normales en la sociedad son malignos, hacen doblegar al ser libre. Esos valores que hacen que nos sintamos una mierda cuando empezamos a rebelarnos creyendo que todos los infiernos, castigos caerán sobre nosotros y haciéndonos sentir culpable por querer ser uno mismo.
Estar orgulloso de la primera vez que puteaste a la autoridad, sea en tu casa, trabajo, escuela, la calle.
No avergonzarse de odiar profundamente a quien te humilló, o lo intentó. Si no entendieron el límite es necesario no perdonar nunca por que esos seres vuelven al ataque siempre.
Por eso, ser objetivo? Para que? Lo objetivo es mentira. Hay que vivir con la verdad que nos da la experiencia cada día, el resto son solo palabras.
Una vez del otro lado se puede disfrutar también de lo hipócrita, estúpida, superficial que es esta sociedad, que corrompe hasta el arte, el corazón, el alma.
Esta sociedad margina y se sirve de los marginados también. Esta sociedad castiga.
Pero en el otro lado, con los sin ley, sin moral, sin religiones, sin reglas, sin rutinas, sin jefes, verás al humano a pleno. Esos tipos que afrontan la realidad, a veces a las trompadas, pero que siempre están frente a frente y la miran sin miedo. Siempre, pero siempre estamos en la vereda de enfrente, nosotros los arrojados.
Gente mucho mas sabia que los que pregonan el control como herramienta de progreso, gente llenas de arrugas, narices rotas, cicatrices, risas estrenduosas, capaces de las verdades mas filosas, mas punzantes, verdades que ofenden, esos tipos y tipas que abrimos las puertas a los animales enjaulados. Gentes que tienen una vida tan intensa, tan interesante que no necesitan espiar la ajena.
Esos arrojados para ser quienes queremps ser, esos arrojados a un mundo que es nuestro espacio y posibilidad de realización. En la medida en que nos servimos del mundo y lo instrumentalizamos para nuestras acciones y proyectos, creamos una relación con él que varía dependiendo no sólo de los condicionantes históricos y temporales, sino con cada individuo. Loa arrojados creamos mundos, hacemos mundos, dependiendo del uso y de los fines que lleve a cabo.
Nuestro lugar es al margen de lo común, de la imitación, de la representación, mas allá del margen están las copias representando el papel que le designaron.
A esos seres que conocí en pensiones, bares, en el circo, calabozos, calles, largos pasillos resonante, squats, lejos de la nostalgia, a esos seres que basta un cruce de miradas para reconocerse, a esa gente mi homenaje.
Para el enorme ejército de moldeados por esta sociedad del espectáculo solo les dedico un sonoro pedo.



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