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Medicina
Work in progress ![]() Generalmente, el chamán atraviesa el axis mundi y entra en el mundo de los espíritus llevando a cabo una transición de conciencia, entrando en un trance extático, bien autohipnóticamente o bien a través del uso de enteógenos y se usan a menudo juntos. Los estados de conciencia alterada son parte intrínseca del humano. Además de los sueños reales y de las ensoñaciones en estado de vigilia, nuestras percepciones pueden ser modificadas por el cansancio, la falta de sueño, las emociones fuertes o por verdaderas alucinaciones. En nuestra sociedad racionalista, tales fenómenos son despreciados, por lo que muchos de ellos nunca son tenidos en cuenta. En otro tipo de culturas, los buscadores de visiones llegarán a ser profetas, líderes espirituales, o chamanes. Lewis-Williams y Dowson, basándose en los numerosos estudios publicados sobre las alucinaciones, propusieron un modelo con tres estadios. El primer estadio se caracteriza por fenómenos entópticos (que tienen lugar dentro del ojo) con la percepción de formas geométricas. En el segundo, la mente afectada instintivamente intenta racionalizar dichas formas y otorgarles un significado. Comienza la organización. Una sensación frecuente es la de viajar a través de un túnel o ser absorbido por un remolino. Al salir de él se llega al tercer estadio, con alucinaciones espectaculares en las que todos los sentidos participan y a veces se entremezclan en extraña confusión. Se puede levitar, encontrarse con extrañas criaturas, hablar con animales o transformarse en ellos. Los fenómenos entópicos permanecen a menudo de fondo. El diagnóstico y el tratamiento también se hacían con elementos mágico-religiosos. De ahí la observación de cristales, el lanzar huesos al aire y los estados de trance del curandero para hacer el diagnóstico y de ahí también las ceremonias, plegarias, fórmulas mágicas, el golpear al paciente y tocarlo con ciertos objetos como medios terapéuticos. Al respecto, un pasaje de Les secrets de la Mer Rouge de Monfroid citado por Löbel. Se trata de una hombre que había recibido una herida profunda de lanza en la región del estómago. Dice así: Dos hombres levantan al herido y, teniéndolo extendido, lo llevan al patio. Le atan los brazos y piernas. El curandero mete la mano en un líquido para probar su temperatura: es manteca en estado de fusión, a la que mantienen tan caliente que luego le desuella la mano; una mujer quema hierbas bajo las parihuelas del paciente para alejar los espíritus (y acaso los microbios) que pueden penetrar en el cuerpo del herido. Nosotros le llamaríamos la antisepsia. El curandero descubre la herida, a tiempo que pronuncia las primeras palabras del conjuro. El paciente cierra los ojos, podríamos decir: se recoge en sí a fin de exponer su cuerpo, al que hace insensible. Con un simple movimiento el operador saca su brillante djembia, daga grande y plana, ancha como la mano, de unos 30 centímetros de largo, ligeramente curva. La sumerge, tal como lo ha hecho con su mano, en la manteca en fusión. Luego desinfecta a su vez la herida virtiendo manteca hirviendo sobre ella. El paciente exhala un estertor espasmódico, medio ahogado, y luego se pone rígido. Entonces el curandero, con habilidad maravillosa, abre con su gran cuchillo el vientre en una longitud de 15 centímetros; la sangre chorrea, vierte manteca hirviente sobre la herida para contener la hemorragia. Sujetando su djembia entre los dientes, introduce profundamente su mano que chorrea manteca en el hueco ventral. Coge un tejido blancuzco y lo trae hasta el nivel de la incisión. Un ayudante lo sujeta con los dedos. Es el estómago cortado por la punta de lanza. El ayudante mantiene unidos los labios de la herida. Con toda calma, el operador hace una señal a otro ayudante, el cual, de una botella de largo cuello, saca termitas por medio de una pajuela hueca. Son hormigas grandes de la especie guerrera, gruesas como un grano de trigo, con mandíbulas que se abren amenazadoras como tenazas, ante cualquier resistencia que se les presente. Delicadamente, con las puntas de los dedos, el curandero toma las termitas que el ayudante le pasa una a una. En sus dedos empapados de sangre veo la mandíbula inferior del insecto, curvada, abierta, presta a morder. A estas pinzas naturales acerca los bordes de la herida que se trata de cerrar. El insecto las clava y en el mismo instante, el operador le arranca su tronco. La cabeza con los dientes queda fijada. Esta es la primera puntada de la sutura; coloca unas veinte de ellas a lo largo de la pared del estómago. Durante esta operación el rostro del herido se había vuelto del color de la ceniza. Respira con breves y violentos estertores. Pero ahora no se queja; es de suponer que el infortunado yace en estado de hipnosis. El curandero cierra también la herida exterior con espinas de mimosa, que introduce a través de la piel...Las cabezas de termita, que han servido para la sutura interna serán absorbidas, exactamente como hoy día es absorbido el catgut. Sigo. En el caso de enfermedad lo primero que debía hacer el médico era identificar cuál de los demonios era el causante del problema. Y los tratamientos no escapaban a este patrón cultural: exorcismos, plegarias y ofrendas son rituales de curación frecuentes que buscan congraciar al paciente con la divinidad o librarlo del demonio que le acecha. Los curanderos callawayas hacian, y todavia hacen, los diagnósticos de sus pacientes siguiendo los males fisicos causados por espiritus malignos que vagan por la naturaleza. Es una asociacion entre el bien y el mal, entre el hombre y la naturaleza donde vive. Algo explicado por el chamán de espiritu machula, esto es, las influencias extraterrenales de las divinidades que presiden picos y montañas, árboles y bosques, ríos y lagos, hielo y nieve, pastos y vientos que soplan en los valles, emanaciones de la tierra y de los volcanes, lluvias y rayos de las tempestades, que tanto pueden causar daños y males, cuanto, al contrario, traer beneficios como vigor, visto en personas fuertes, alegres y bien dispuestas. Para ello empleaban técnicas adivinatorias basadas en el estudio del vuelo de las aves, de la posición de los astros o del hígado de algunos animales. A la enfermedad se la denominaba shêrtu. Pero esta palabra asiria significaba, también, pecado, impureza moral, ira divina y castigo. Al mascar hoja de coca, con la saliva y un elemento proveniente de un cactus carbonizado, procediendo a extraer su contenido farmaco-alucinógeno, se revelan verdades insospechadas provenientes de mundos desconocidos al curandero, que parece fundirse en el cuerpo y en el alma del paciente, para descubrir sus males. El paciente pasa por el mismo proceso, revelando igualmente sus verdades, facilitando el diagnostico y la terapia de cura. Hace siglos los callawayas habian descubierto rudimentos de la penicilina utilizando banana verde fermentada, o moho de una planta llamada untu y moho de choclo y otros vegetales que producian el hongo milagroso medicinal (que bien suena esto). Seguían las plegarias, para invocar a los dioses andinos y demas dioses de la naturaleza para la terapia psiquica que empleaban al tiempo que aplicaban los remedios. Un método de gran eficiencia, aun hoy es empleado con el mismo éxito por los benzedores del interior brasilenio, por los pages indígenas de la Amazonia y los indios de Mexico y Estados Unidos, como se lee en los libros de Carlos Castanieda sobre las magias de curas del llamado Don Juan, con la utilizacion del alucinógeno peyote. Los tehuelches y Mapuches creian en el Gualicho un espíritu maligno que se caracteriza por provocar daños y enfermedades. La medicina mapuche está basada en el empirismo y la hechicería, era ejercida por los Machi = shaman de ambos sexos, pero progresivamente fueron predominando las mujeres La preparación, o estudios, es casi secreta y lleva varios meses o años, según la edad y aptitudes del aprendiz, bajo la dirección de un maestro veterano; el maestro le enseña a tocar su tambor, los cánticos, que más tarde fluirán espontáneamente, las danzas rituales, los secretos para manejar las pociones protectoras, la forma de comunicarse con los espíritus y el arte de la curación con hierbas y elementos de la naturaleza. El o la machi puede servirse según sea necesario de diferentes instrumentos o medios de sanación: instrumentos (kultrún, pifilka, kaskahuilla, maracas, etc.), piedras, plumas, yerbas medicinales, agua de vertiente, humo(sahumerios naturales), etc, apoyado por cantos, curación con las manos y trabajo energético. La gran ayudante es siempre la naturaleza en todos sus aspectos. En China, la medicina tradicional china surge como una forma fundamentalmente taoísta de entender la medicina y el cuerpo humano. El Tao es el origen del Universo, que se sostiene en un equilibrio inestable fruto de dos fuerzas primordiales: el Yin (la tierra, el frío, lo femenino) y el Yang (el cielo, el calor, lo masculino), capaces de modificar a los cinco elementos de que está hecho el universo: agua, tierra, fuego, madera y metal. Esta concepción cosmológica determina un modelo de enfermedad basado en la ruptura del equilibrio, y del tratamiento de la misma en una recuperación de ese equilibrio fundamental. La medicina china desarrolló una disciplina entre la medicina y la cirugía denominada acupuntura: Según esta disciplina la aplicación de agujas sobre alguno de los 365 puntos de inserción (o hasta 600 según las escuelas) restauraría el equilibrio perdido entre el Yin y el Yan. Entre los incas se encontraban médicos del Inca (hampi camayoc) y médicos del pueblo (ccamasmas), con ciertas habilidades quirúrgicas fruto del ejercicio de sacrificios rituales, así como con un vasto conocimiento herborístico. En la India existe la leyenda de que el autor del Cháraka samjitá (junto con el Sushruta samjitá, es el texto más antiguo que se conserva acerca de la medicina) era la propia serpiente divina Ananta Shesha, que en una ocasión visitó la Tierra y descubrió que estaba llena de enfermedades, entonces —movido por la compasión— se encarnó como el hijo de un muni (sabio meditador silencioso) para aliviar las enfermedades. Se le llamó Cháraka porque visitó la Tierra disfrazado como un espía (chara). Entonces compuso un texto sobre medicina, basado en trabajos más antiguos de Agní Veśa y otros discípulos de Átreia. Al finalizar la iniciación, el gurú se dirigía en tono solemne a sus estudiantes para encaminarlos hacia una vida de castidad, honestidad y vegetarianismo. Se esperaba del estudiante que se dedicara en cuerpo y alma a los enfermos; que no traicionara ningún paciente envenenándolo en beneficio propio; que se vistiera de manera modesta y que evitara darse a la bebida; que tuviera autocontrol y que moderara sus palabras; que constantemente se esforzara en mejorar su conocimiento y sus habilidades técnicas; que fuera amable y modesto en casa del enfermo, prestando máxima dedicación al paciente; que no difundiera datos sobre el enfermo o su familia; y que si no preveía la curación, que se lo guardara para sí mismo si lo contrario pudiere causar daño a los más allegados. El papiro de Ebers fue escrito en la primera mitad del siglo XVI a.C., es una recopilación y muchas de las recetas son muy antiguas, de 2500 a 3000 a.C. En este papiro se mencionan tres tipos de doctores: médicos, cirujanos y hechiceros o exorcistas, y se dan los tres tipos de tratamientos, que son remedios, operaciones y encantamientos. En el papiro de Kahun se da una receta para un preparado contraceptivo: un supositorio vaginal preparado con heces de cocodrilo, miel y carbonato de sodio. ![]() El hechicero o chamán de la tribu de los Mundurucu, tiene la misión de conservar las cabezas no sólo de los enemigos, sino también la de mandatarios y personajes especiales, el proceso es el siguiente: El nele o hechicero corta la cabeza de un solo tajo, ayudado por un largo cuchillo. Lo hace después de haber invocado a sus espíritus, pues aunque la mayoría de veces es un acto de guerra, en el caso de que sea un enemigo abatido debe tener el beneplácito de sus dioses y espíritus de la selva. Cuando la cabeza ha sido cortada puede que el cuerpo sea abandonado en el mismo lugar, aunque a veces aparecen otros chamanes que se encargan de extraer las vísceras que, mezcladas con plantas sagradas sirven para curar. La cabeza es llevada a la zona de reposo o lugar de preparación ritual. Allí estará expuesta sobre un lecho de plantas sagradas o sobre la piel de un animal totémico durante uno o dos días. Pasado este tiempo se tomará la cabeza y será ahumada. Para ello el nele ha preparado una pipa ceremonial de la que fuma y cuyo humo impregna la cabeza. Acto seguido le sacará los ojos, que son ingeridos con aguardiente. Después hace un agujero en la zona occipital y con la ayuda de un palo comenzará a sacar el cerebro. Cuando acabe el vaciado llenará la cabeza con un brebaje llamado “agua de jerc”, que es un aguardiente de caña, flores, sangre y agua. Dejará que ese aguardiente esté en la cabeza por lo menos un día. Luego volverá a vaciar la cabeza y la lavará bien, tanto por dentro como por fuera, con agua. Acabado este proceso de purificación, efectuará una serie de punzadas en la piel para eliminar cualquier resto de sangre. Finalmente rellenará la cabeza con plantas aromáticas y tierra. Una piedra u otro elemento pintado emulará sus ojos y será colocado en sus cuencas. Cuando haya acabado este proceso la cabeza se situará sobre la chimenea para ser ahumada. Con las vísceras del cuerpo que hacia juego con la cabeza se mezclaban con plantas sagradas servian para curar. Notables diferencia con los médicos actuales que solo recetan medicina del labratorio para el que trabajan, guianolos hacia una farmacia en la que tienen intereses económicos. La pregunta es: Avanzamos? Seguramente la expectativa de vida s mayor en cuanto años. Pero es necesario vivir mas de 90 años, cansado, sin lucidez, sin ganas de cosas nuevas? Es necesario que mantenga al paciente o a la víctima viva por la fuerza en instituciones en la que te invaden el cuerpo con inyecciones, electrodos, cagando en una caja, meando por un tubo? No, hay que quitarle el manto tenebroso a la muerte. Yo definitivamente prefiero morir en mi casa a su tiempo, ni un minuto antes ni un minuto después. |
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