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Piensa por ti mismo y
cuestiona la autoridad.
Los cuatro
"cerebros" de evolución futura son:
V-El circuito neurosomático. Cuando este quinto "cerebro-corporal" es
activado, se produce una conexión hedonista, una diversión extática, un
desapego de todos los anteriores mecanismos compulsivos de los primeros
cuatro circuitos. Yo conecté este circuito con la hierba y el Tantra.
Este quinto cerebro empezó a aparecer hace unos 4.000 años en las
primeras civilizaciones del ocio, y ha ido incrementándose
estadísticamente en los últimos siglos. Más recientemente, Ornstein y
su escuela han demostrado con electroencefalogramas que este circuito
representa el primer salto del lóbulo izquierdo lineal del cerebro al
lóbulo derecho analógico.
La apertura e impresión de este circuito ha sido la preocupación de los
"técnicos de lo oculto"--chamanes tántricos y hatha yoguis. Mientras
que el quinto túnel de realidad puede ser alcanzado mediante privación
sensorial, aislamiento social, estrés fisiológico o una severa
impresión, tradicionalmente ha sido reservado a la educada aristocracia
de las sociedades ociosas que han resuelto los cuatro problemas
terrestres de la supervivencia.
Hace unos 20.000 años, el neurotransmisor específico para el quinto
cerebro fue descubierto por los chamanes en el área asiática del mar
Caspio, y se esparció rápidamente a otros brujos a través de Eurasia y
África. Se trata, naturalmente, del cannabis.
El significado extraterrestre de estar "arriba" es confirmado por los
propios astronautas; el 85 % de aquellos que han experimentado la caída
libre de la gravedad cero describen "experiencias místicas" o estados
de éxtasis típicos del circuito neurosomático. "Ninguna foto puede
mostrar lo hermosa que se ve la Tierra", se entusiasma el capitán Ed
Mitchell, describiendo su Iluminación en caída libre. Suena como
cualquier yogui o consumidor de marihuana exitoso. Ninguna cámara puede
mostrar esta experiencia porque está dentro del sistema nervioso.
Leary cree que la caída libre, en el momento evolutivo adecuado,
desencadena la mutación neurosomática. Previamente, esta mutación ha
sido conseguida "artificialmente" mediante entrenamiento yóguico o
chamánico o mediante el estimulante del quinto circuito, el cannabis.
Practicar surf o submarinismo, esquiar y la nueva cultura sexual
(masaje sensual, vibradores, artes tántricas importadas, etc.) han
evolucionado al mismo tiempo como parte de la conquista hedonista de la
gravedad. El estado de estar conectado es siempre descrito como
"flotar" o, en la metáfora zen, "un pie por encima del suelo".
VI-El circuito neuroeléctrico. El sexto cerebro consiste en el sistema
nervioso siendo consciente de si mismo, independientemente de los mapas
de realidad impresos de modo gravitacional (circuitos I-IV), e incluso
independientemente del éxtasis corporal (circuito V). El conde
Korzybski, el semántico, llamaba a este estado "la conciencia de
abstraer". El doctor John Lilly lo llama "metaprogramación", es decir,
conciencia de programar la propia programación. Esta conteligencia
(conciencia-inteligencia) einsteiniana, relativista, reconoce por
ejemplo, que los mapas de realidad euclidiano, newtoniano y
aristotélico son simplemente tres entre miles de millones de programas
posibles o modelos que experimentar. Yo conecté este circuito con el
peyote, la LSD y los metaprogramas "mágickos" de Crowley.
Este nivel de funcionamiento cerebral parece haber sido constatado por
primera vez aproximadamente unos 500 años antes de Cristo entre varios
grupos "ocultistas" conectados gracias a la Ruta de la Seda (Roma-Norte
de la India). Está tan más allá de los túneles de realidad terrestres
que aquellos que lo han alcanzado apenas pueden comunicarlo a la
humanidad ordinaria (circuitos I-IV) y difícilmente también pueden ser
comprendidos ni siquiera por los Ingenieros del Éxtasis del circuito
quinto.
Las características del circuito neuroeléctrico son alta velocidad,
elección múltiple, relatividad y la fisión-fusión de todas las
percepciones en universos paralelos de ciencia ficción de posibilidades
alternativas.
Los políticos mamíferos que controlan la lucha por el poder entre la
humanidad terrestre son aquí transcendidos, es decir, son vistos como
estáticos, artificiales o una elaborada farsa. Uno no es tampoco
coercitivamente manipulado dentro de la realidad territorial de otro ni
obligado a luchar contra ella con un juego recíproco emocional (el
habitual melodrama). Uno simplemente elige, conscientemente, si
compartir o no el modelo de realidad del otro.
Las tácticas para abrir e imprimir el sexto circuito son descritas y
raramente experimentadas en el raja yoga avanzado, y en los manuales
herméticos (codificados) de los alquimistas e Iluminados medievales y
renacentistas.
Ningún producto químico especifico para el sexto circuito está aún
disponible, pero las sustancias psiquedélicas fuertes como la mescalina
(extraída del "cacto sagrado", peyotl) y la psilocibina (del "hongo
mágico" mexicano, teonanacatl) abren el sistema nervioso a series
entremezclada de canales del circuito V y del circuito VI. Esto es lo
que se denomina apropiadamente "viajar", distinguiéndolo del directo
"conectarse" o "estar arriba" del circuito quinto.
La supresión de la investigación científica en esta área ha tenido el
desafortunado resultado de conducir la ilegal cultura de la droga de
vuelta hacia el hedonismo y los precientíficos túneles de realidad (el
renacimiento de lo oculto, el solipsismo, el orientalismo pop) del
circuito quinto. Sin disciplina científica y metodología, pocos pueden
descodificar con éxito las a menudo aterradoras (pero filosóficamente
cruciales) señales metaprogramadoras del sexto circuito. Los
científicos que siguen estudiando este tema no se atreven a publicar
sus resultados (que son ilegales), y comunican sus cada vez más amplios
túneles de realidad tan sólo en conversaciones privadas--como los
eruditos de la época inquisitorial. (Voltaire anunció la Era de la
Razón dos siglos demasiado pronto. Nosotros estamos aún en las Eras
Oscuras.)
Cuando los seres humanos hayan trepado fuera de su pozo
atmosférico-gravitatorio de vida planetaria, la acelerada conteligencia
del sexto circuito hará posible las comunicaciones de alta energía con
las "Inteligencias Superiores", es decir, con nosotros-en-el futuro y
otras razas post-terrestres.
Una vez nos damos cuenta de que las experiencias neurales
intensificadas son realmente extraterrestres, resulta encantadoramente
simple y obvio afirmar que estar "arriba" y "lanzado" son adecuadas
metáforas. El éxtasis neurosomático del circuito V es una preparación
para el próximo paso en nuestra evolución, la migración fuera del
planeta. El circuito VI es la preparación para el paso siguiente, la
comunicación interespecies con entidades avanzadas que posean túneles
de realidad electrónicos (post-verbales).
El circuito VI es el "traductor universal" imaginado a menudo por los
escritores de ciencia-ficción, incorporado ya en el interior de
nuestros cerebros por la cinta grabada del ADN. Igual que los circuitos
de la futura mariposa están ya incorporados en la oruga.
VII-El circuito neurogenético. El séptimo cerebro entra en acción
cuando el sistema nervioso empieza a recibir señales desde el interior
de la neurona individual, por medio del diálogo ADN-ARN. Los primeros
en conseguir esta mutación hablaron de "recuerdos de vidas pasadas",
"reencarnación", "inmortalidad", etc.
Los "registros akásicos" de la Teosofía, el "inconsciente colectivo" de
Jung y el "inconsciente filogenético" de Grof y Ring, son tres
metáforas modernas de este circuito. Las visiones de la evolución
pasada y futura descritas por aquellos que han tenido experiencias
"fuera del cuerpo" durante episodios cercanos-a-la-muerte describen
también el túnel de realidad del transtemporal circuito VII.
Los ejercicios específicos para disparar el circuito VII no pueden
encontrarse en las enseñanzas yóguicas; normalmente se producen, si
llegan a producirse, después de varios años del tipo de raja yoga
avanzado que desarrolla la facilidad para el circuito VI.
El neurotransmisor específico para el circuito VII es, por supuesto, la
LSD. (El peyote y la psilocibina producen también algunas experiencias
correspondientes al circuito VII. )
El circuito VII está más oportunamente considerado, en términos de la
ciencia de 1977, como el archivo genético, activado por proteínas
antihistonas. La memoria del ADN girando en espiral hacia atrás hasta
el amanecer de la vida. Una sensación de inevitabilidad e inmortalidad
y simbiosis entre las especies acude a todos los mutantes del circuito
VII; ahora podemos ver que esto es, también, una anticipación
evolutiva, puesto que nos hallamos ahora mismo en el umbral de una
longevidad prolongada que conduce a la inmortalidad.
El papel exacto de los circuitos del lóbulo derecho y la razón de su
activación en la revolución cultural de los 60 resulta ahora claro.
Como escribe el sociólogo F. M. Esfandiary en Upwingers, "Hoy, cuando
hablamos de inmortalidad y de llegar a otros mundos, ya no lo decimos
en un sentido teológico o metafísico. La gente está viajando ahora a
otros mundos. La gente está esforzándose ahora hacia la inmortalidad.
La trascendencia ya no es un concepto metafísico. Ha llegado a ser una
realidad."
La función evolutiva del séptimo circuito y de su evolutivo túnel de
realidad, que abarca eones, es prepararnos para la inmortalidad
consciente y la simbiosis entre especies.
VIII-El circuito neuroatómico. Sujeten sus sombreros e inspiren
profundamente-- esto es lo más lejos que se ha aventurado hasta ahora
la inteligencia humana:
La conciencia precede probablemente a la unidad biológica o al registro
en espiral del ADN. "Experiencias fuera del cuerpo", "proyección
astral", contacto con "entidades" extrañas (¿extraterrestres?) o con
una supermente galáctica, etc., como las que yo he experimentado, han
sido todas descritas desde hace miles de años, no solamente por el
ignorante, el supersticioso, el crédulo, sino a menudo por las mejores
mentes entre nosotros (Sócrates, Giordano Bruno, Edison, Buckminster
Fuller, etc.). Los parapsicólogos son informados diariamente de tales
experiencias, y han sido experimentadas por científicos tales como el
doctor John Lilly o por Carlos Castaneda. El doctor Kenneth Ring ha
atribuido tales fenómenos a lo que él llama, muy apropiadamente, "el
inconsciente extraterrestre" .
El doctor Leary sugiere que el circuito VIII es literalmente
neuroatómico--infra, supra y meta-fisiológico--un sistema de
comunicación basado en la mecánica cuántica que no requiere un
contenedor biológico. El intento de construir un modelo cuántico de
conciencia y/o un modelo consciente de mecánica cuántica por parte de
los físicos que han experimentado con sustancias psicoactivas, y de los
que ya hemos hablado (el profesor John Archibald Wheeler, Saul-Paul
Sirag, el doctor Fritjof Capra, el doctor Jack Sarfatti, etc.) indica
claramente que la "conciencia atómica", sugerida en primer lugar por
Leary en "Las siete lenguas de Dios" (1962), es la conexión explicativa
que unirá la parapsicología y la parafísica en la primera teología
científica, empírica y experimental de la historia.
Cuando el sistema nervioso es conectado a su circuito de nivel
cuántico, el espacio-tiempo es eliminado. La barrera einsteiniana de la
velocidad de la luz es transcendida; en la metáfora del doctor
Sarfatti, escapamos del "chovinismo electromagnético. La conteligencia
dentro de la cabina de proyección cuántica es el "cerebro" cósmico
entero, tal y como la hélice micro-miniaturizada del ADN es el cerebro
local guiando la evolución planetaria. Como dijo Lao-tse desde su
propia perspectiva del circuito VIII, "Lo más grande está dentro de lo
más pequeño."
El circuito VIII se activa mediante la ketamina, un producto
neuro-químico investigado por el doctor John Lilly, que es administrado
también (según un rumor muy extendido, pero no confirmado) a los
astronautas para prepararles para el espacio. Altas dosis de LSD
producen también alguna conciencia cuántica del circuito VIII.
Esta conteligencia neuroatómica está cuatro mutaciones más allá de la
domesticidad terrestre. (El forcejeo ideológico se halla actualmente
entre los moralistas-o-colectivistas del circuito IV y los
individualistas hedonistas del circuito V.) Cuando nuestra necesidad de
una inteligencia superior, de una implicación más rica en el diseño
cósmico, de una trascendencia ulterior, ya no sean satisfechas por
nuestros cuerpos físicos, ni siquiera por unos cuerpos inmortales que
esperen saltar a través del espacio-tiempo por la malla 9, el circuito
VIII abrirá nuevas fronteras. Nuevos universos y realidades. "Más allá
de la teología: la ciencia y el arte de convertirse en Dios", como
escribió Alan Watts en una ocasión.
Es por consiguiente posible que las misteriosas "entidades" (ángeles y
extraterrestres) monótonamente referidas por los visionarios del
circuito VIII sean miembros de razas evolucionadas ya hasta dicho
nivel. Pero es también posible, como sugieren Leary y más recientemente
Sarfatti, que Ellos/as sean nosotros-mismos-en-el-futuro.
Los circuitos terrestres del lóbulo izquierdo contienen las lecciones
aprendidas de nuestro pasado (y presente) evolutivo. Los circuitos
extraterrestres del lóbulo derecho son el anteproyecto evolutivo de
nuestro futuro.
Sin respaldar totalmente el misticismo tecnológico de Charles Fort ("La
máquina de vapor llegará cuando venga el tiempo de la máquina de
vapor"), es obvio que el metaprograma del ADN para la evolución
planetaria es mucho más sagaz que cualquiera de nuestros sistemas
nerviosos individuales--que son en cierto sentido grandes robots o
sensores del ADN. Los pulps de ciencia ficción; las crudezas de Buck
Rogers; la sofisticada ciencia ficción de brillantes escritores como
Stapledon , Clarke, Heinlein; el 2001 de Kubrick--todo ello son
señales cada vez más claras del ADN transmitidas a través del intuitivo
lóbulo derecho de sensitivos artistas, preparándonos para la mutación
extraterrestre.
Como dijo la revista Time el 26 de noviembre de 1973: "Dentro de diez
años, según los farmacólogos, se habrán perfeccionado píldoras y
electrodos craneales capaces de proporcionar éxtasis que duren toda una
vida para toda la población de la Tierra". La histeria de los años
sesenta sobre la hierba y el ácido fue solamente la obertura para la
ruptura de ese quinto circuito. Nathan S. Kline predice auténticos
afrodisiacos, sustancias que aceleren el aprendizaje, sustancias para
favorecer o terminar con cualquier esquema de comportamiento. Aquellos
que fueron quemados o encarcelados a principios del siglo XVII (Bruno,
Galileo, etc.) fueron los adelantados de la Revolución de la Tecnología
Exterior. Aquellos que fueron encarcelados o golpeados por los policías
en los años sesenta fueron los adelantados de la Revolución de la
Tecnología Interior.
En pocas palabras, los distintos niveles de conciencia y circuitos que
hemos estado discutiendo, e ilustrando, constituyen todos ellos
impresiones bioquímicas en la evolución del sistema nervioso. Cada
impresión crea un túnel de realidad mayor. En la metáfora sufí, el
burro en el cual cabalgamos se convierte en un burro diferente tras
cada impresión. El metaprogramador aprende constantemente más, y es
cada vez más capaz de ser consciente de sí mismo, de su modo de operar.
Así, estamos evolucionando hacia la inteligencia-
estudiando-la-inteligencia" (el sistema nervioso estudiando el sistema
nervioso) y somos más y más capaces de acelerar nuestra propia
evolución."
Robert Anton Wilson
(Extractos de Cosmic Trigger I)
Traducción y adaptación: Juan José García Piñeiro
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